Coping with Grief
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*EN MEMORIA DE DOÑA ANTONIA*
El señor Hipólito Grullón, al desposar a la señora Juana Sánchez, procreó con ella una niña que, al nacer en el año 1937, decidieron llamar Antonia, quien al ser declarada por ambos llevó los apellidos Grullón Sánchez. Desde muy temprana edad y bajo la orientación y el celo amoroso de sus padres, esta niña demostró habilidades y aprendizajes extraordinarios, llegando a convertirse en la diseñadora —para entonces modista— más fina y acuciosa de la ciudad que la vio nacer: Moca, República Dominicana.
Más tarde contrajo matrimonio, procreando cinco hijos, quienes le sobreviven y llevan por nombres: Carmen Altagracia, Virginia Antonia, Gabriel Alberto, Salustio y Víctor Elvis, quienes a su vez le regalaron la dicha de 17 nietos. Doña Antonia, como cariñosamente le llamaban, se caracterizó por ser una persona emprendedora, amigable, altruista, trabajadora, humilde, humanitaria, servicial, dedicada, amorosa, honesta y sincera, entre muchas otras virtudes. Además de su taller de costura, ocupó importantes posiciones tanto en el ámbito público como privado.
Llegó a los Estados Unidos en el año 1992, estableciéndose en el estado de Nueva York, donde con esfuerzo, trabajo incansable, dedicación y un ideal claro, logró levantar —junto a un grupo de personas que más que vecinos se convirtieron en familia— el tan anhelado sueño de todo ser humano: su vivienda propia. En ella brindó acogida a familiares y amigos que lo necesitaron, como continuidad de la obra solidaria que ya venía realizando desde tiempos atrás.
Mucho más pudiéramos decir de esta mujer guerrera y emprendedora, el tiempo es implacable.
Antonia Grullón Sánchez, vete en paz, segura de haber dejado un legado que, por los siglos de los siglos, continuará siendo ejemplo de honestidad, trabajo, humildad y dedicación.
Tus hijos y descendientes en línea infinita, familiares y amigos solo podemos decirte "que un día, en algún lugar, te volveremos a encontrar para estar juntos eternamente."